Animales

La confianza

Hola!

Rescato este post de un blog anterior porque me parece interesante y espero que a ti también 🙂

Una parte de la Colonia

Dicen que la confianza es difícil de ganar pero fácil de perder, no sabría decir si es cierto o no (aunque me decanto bastante por el sí) pero si sé que saber que confían en ti es una sensación preciosa.

Parecen fieras pero son peluches

Hace ya un par o tres de años que soy voluntaria en una colonia de gatos y quien mejor que ellos para enseñarme lo que de verdad significa la confianza. La gente suele tener la idea equivocada de que son animales malos, traicioneros, que a la mínima se van y bla, bla, bla… pero nada más lejos de la realidad! (aunque creo que gracias a internet esta idea está cambiando)

Bien cómoda

Lo cierto es que no recuerdo mucho como fue ese primer día en la colonia, sólo que creo que tenía más miedo yo que ellos. Lo bueno es que siempre hay alguno muy mimoso que aunque no te conozca de nada viene y se enreda en tus piernas pidiendo mimos ☺

Bolita peludita

Yo clasificaría a los gatos de la colonia en tres grupos, los cariñosos, los desconfiados y los que necesitan saber quien eres para acercarse a ti. Estos últimos con el tiempo se vuelven del grupo de los cariñosos y tengo la esperanza que los desconfiados también, aunque por desgracia hay algunos que han pasado por tanto que parece imposible u_u.

El otro día (medida de tiempo indefinida) estaba sacando fotos de todos ellos cuando me puse a acariciar a una gatita que no llega a los dos años y me di cuenta del cambio que había dado. Ella y su hermana nacieron fuera de la colonia por lo que son “salvajes” y aunque la madre si que venía (y sigue viniendo) a comer, ellas no. Poco a poco fuimos enseñándoles el pienso y así que nos vieran, hasta que un día pudimos cogerlas y así esterilizarlas (un gato sin esterilizar es un problema pero una gata sin esterilizar es un problema aún mayor) para evitar más gatitos.
Como eran salvajes no confiaban en nosotros (los voluntarios) pero venían a comer y así veíamos si estaban bien de salud y todo. Todos queríamos tocarlas y mimarlas, dos gatitas carey que parecían de peluche, pero ellas corrían siempre a esconderse.

Me das mimos?

Poco a poco una de ellas empezó a rondar cerca nuestro cuando faenábamos o mimábamos a otros gatos, lo que más hacia era restregarse por tu espalda y culo llegando incluso a “abrazarnos” con sus patitas para poder estar más cómoda, luego se iba asustada por algún ruido y te sentías feliz porque la habías tenido cerca.

Ahora este bichito peludito sabe lo gratificante que es que te acaricien detrás de las orejas o bajo el mentón y se le a pasado la vergüenza, viene y pide mimos como cualquier otro, aunque sigue teniendo sus momentos de susto. Su hermana, pero, sigue igual de tímida y desconfiada 😦

La hermana desconfiada

Ese momento en el que se tumban, relajados, y dejan que los acaricies (incluso en la barriga!!), ese momento es único y es cuando entiendes el significado de la palabra Confianza ❤

Siestas al sol
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